Era domingo… una azotea vieja y seca en una vecindad en la Merced, asediada por los insoportables rayos del sol de la una de la tarde, era el escenario de dos cuerpos inertes tirados bocarriba. Entre tambos y envaces de refresco se encontraban los cuerpos de el rabioles y el jumo casi inmobiles por el efecto de la heroína, con los brazos [...]