INVESTIGACIÓN
AJUSCO MEDIO: HISTORIA DE UN BARRIO URBANO EN LAS MONTAÑAS. EDGAR VILLAR DEL PRADO
by jovenesyolcan on May.27, 2011, under INVESTIGACIÓN
AJUSCO MEDIO: HISTORIA DE UN BARRIO URBANO EN LAS MONTAÑAS
Edgar Villar del Prado
PRESENTACIÓN
La presente publicación es producto del esfuerzo realizado por los integrantes de la asociación “Jóvenes Yolcan”, quienes después de haber participado en la Convocatoria PACMYC 2009, obtuvieron el apoyo necesario para materializar una idea que se presentaba difícil ante la complejidad del estudio de las culturas y las tradiciones locales: la de narrar la historia del Ajusco Medio.
En esta breve narración, se recogen algunos testimonios de los habitantes del Ajusco Medio, en particular de personas que han vivido desde comienzos de los años 80, y que han presenciado toda una serie de acontecimientos que simbolizan y dan identidad a la vida comunitaria del lugar.
Así mismo, se muestra un panorama general sobre las características de la zona en la que se enfoca nuestro trabajo, revisamos aspectos como el clima, datos poblacionales, localización geográfica, vías de comunicación, y la relación que éstas guardan con la forma de vida de los habitantes de la zona y sus procesos sociales. A partir de esto se describen las principales formas de convivencia, prácticas y expresiones culturales narradas por los mismos habitantes, y complementadas por las apreciaciones de nuestro autor y de los colaboradores, quienes se dieron a la tarea de ensamblar los contenidos para dar sentido y definición a los hechos.
Continuamos y finalizamos la publicación con un recorrido por las últimas 4 décadas, por las que los jóvenes del lugar han transitado desde su llegada a las colonias del Ajusco Medio, conoceremos sus principales prácticas, su relación con la vida comunitaria adulta, su compleja relación con el entorno y las instituciones, la familia, el gobierno, los partidos políticos, y los mismos jóvenes.
Esperamos que el recorrido por esta lectura sea del agrado para el lector, y brinde elementos para conocer más sobre nuestras culturas locales en el Distrito Federal.
AGRADECIMIENTOS
Nuestro agradecimiento a todas las personas que nos acompañaron durante los últimos meses en la elaboración de la presente publicación; un especial agradecimiento al programa PACMYC que sin su apoyo hubiera sido difícil este trabajo; a la asociación “Jóvenes Yolcan”, con cuyos miembros se discutió sobre la compleja situación de la vida comunitaria en esta zona; así mismo agradecemos a muchos jóvenes que se encuentran involucrados en sólidos procesos de participación en sus comunidades, desde sus colectivos o agrupaciones sociales y políticas, con quienes comentamos el tema y contribuyeron con sus testimonios a esta publicación.
Un atento agradecimiento a los colonos del Ajusco Medio y personas allegadas a ellos, con quienes se sostuvieron largas conversaciones, para indagar sobre el pasado de las colonias, y la formación de los procesos de organización y participación en la zona; a Manuel Santa Ana, Hilaria Peláez, Rodolfo Rosas, Manuel Reyes, Matilde Trejo García, Leticia Becerril Salas, y a todos aquellos que nos ofrecieron sus experiencias valiosas para el presente trabajo.
Un atento agradecimiento a la Dirección General de Desarrollo Social de la Delegación de Tlalpan, que representada por el C. Carlos Hernández Mirón, nos apoyo en el presente esfuerzo por difundir las formas de convivencia de nuestros barrios, colonias y pueblos en nuestra delegación.
Si te interesa conocer todo el trabajo completo, en nuestra sección de links la encontraras….
Edgar Villar del Prado, Tlalpan DF a 27 de Mayo del 2011
Participación juvenil en el Ajusco medio: Cambios y tranformaciones
by jovenesyolcan on Feb.18, 2009, under INVESTIGACIÓN
…me parece que la estructura patriarcal vertical esta siendo sucedida por una estructura horizontal, fraternal.
Michel Maffesoli
A lo largo de la historia de las colonias del Ajusco Medio, la participación juvenil ha sufrido diferentes cambios y transformaciones debido al conjunto de relaciones sociales internas y externas que la determinan, es decir a las “culturas parentales” como las denomina el doctor en Antropología Social por la Universidad de Barcelona, Feixa[1] al referirse a la articulación social de las culturas juveniles. Al mismo, tiempo los jóvenes han mostrado una actitud ante estos cambios y en muchas ocasiones han orientado el rumbo llevando la organización y la participación por diferentes caminos dentro de su comunidad. La presente ponencia se realizó en un marco de investigación de la participación juvenil en la historia de las colonias del Ajusco Medio, por ello intentamos resumir aspectos relevantes en el trabajo aquí presentado.
La participación de los jóvenes a su llegada al Ajusco Medio, se dio en un contexto social de lucha por los espacios para la vivienda. La gran masa de habitantes en búsqueda de un espacio para vivir estaba, a finales de los 70s, formada básicamente por personas adultas padres y madres de familia de un perfil socio-económico bajo, quienes organizaban sus tiempos en función de cumplir con un propósito único: obtener un “pedazo de tierra”.
Podemos afirmar que en los jóvenes de aquella época (Finales de los 70 y comienzos de los 80) se daba una fusión entre una situación social externa y una interna, la lucha en contra de la autoridad que por naturaleza tiene el joven por autoafirmarse como una persona autónoma e independiente, se exteriorizó de la familia hasta adquirir una magnitud social, enfocando nuevas imágenes de autoridad, como fueron el gobierno y sus aparatos de cohesión y represión. Los jóvenes ya no solo buscaban su independencia ante la familia, estaban buscando una independencia y autonomía frente al Estado quien, por principio, se oponía rotundamente a la invasión de una zona de reserva ecológica sin uso del suelo habitacional.
La estructura de la organización social predominante en la zona se sostenía básicamente por comisiones elegidas en asamblea, existían por ejemplo las siguientes comisiones: la comisión responsable de las pintas, la de la comida, la de vigilancia, la de asuntos políticos, la de boteo, etc.
En el momento en que la asamblea conformaba dichas comisiones, los jóvenes participaban en muchas de ellas, y generalmente ocupaban la comisión de pintas. Este hecho, fortaleció su identidad debido a que pintaban en una barda o manta el nombre de la organización a la cual pertenecían. Esta acción fue una constante durante las 4 décadas siguientes, ya que en los años posteriores pintarían los nombres de los grupos, colectivos, o bandas a los que pertenecerían más tarde. También ocupaban lugares en la comisión de comida, lo que le daba un grado de responsabilidad ante su comunidad, y desde luego, les daba cierta sensación de autonomía e independencia al ser los responsables de buscar el alimento para el resto de la comunidad[2].
Los jóvenes de esa época crecieron en el ámbito de la consigna de la lucha popular, rápidamente se identificaron con los grupos urbanos que abanderaban la lucha social en ese momento, como eran el Movimiento Popular Independiente y el Frente Popular Francisco Villa, entre otros. Asistían a las marchas acompañando a sus padres, cantaban canciones de protesta, asistían a las reuniones políticas de alianza con otras organizaciones y protestaban fuertemente contra el gobierno, que en ese entonces encabezaban los priistas de corte tecnocrático; en otras palabras, se asumían como los hijos de la crisis que padecían los sectores populares y periféricos de la ciudad.
Los jóvenes comenzaron a crear grupos juveniles, grupos que se convertirían en los antecedentes de las bandas, las cuales ocuparían toda la escena juvenil en la zona durante los años 80. Desde ese momento se desarrollaría en ellos una fuerte conciencia social, que los hizo reconocerse como sujetos en lucha continua determinados por condiciones precarias y de alta marginalidad. Su participación se dio en las siguientes dos vertientes: por un lado, reconociéndose campo parte de una gran familia (su comunidad), dentro de la cual contaban con obligaciones y tareas; y por otro lado, participando políticamente en el ámbito de la protesta y la oposición contra las posturas gubernamentales, bajo la consigna popular. (Ponencia completa en contactos o a los siguientes datos)
Edgar Villar del Prado
Ajusco Medio, Tlalpan DF 23 de marzo del 2009
Teléfono: 56301788. Correo electrónico: edgvi2004@hotmail.com
[1] Feixa define las “culturas parentales” como “…las grandes redes culturales, definidas fundamentalmente por identidades étnicas y de clase, en el seno de las cuales se desarrollan las culturas juveniles, que constituyen subconjuntos. Refiere las normas de conducta y valores vigentes en el medio social de origen de los jóvenes. Pero no se limita a la relación directa entre “padres” e “hijos”, sino a un conjunto más amplio de interacciones cotidianas entre miembros de generaciones diferentes, en el seno de la familia, el vecindario, la escuela local, las redes de amistad, las entidades asociativas, etc. Mediante la socialización primaria, el joven interioriza elementos culturales básicos (uso de la lengua, roles, sexuales, formas de sociabilidad, comportamiento no verbal, criterios estéticos, criterios de adscripción étnica, etc.) que luego utiliza en la elaboración de estilos propios.” Carles Feixa Pámpols, De Jóvenes, Bandas y Tribus, Barcelona España, Ariel, 1962, p. 86.
[2] Entrevista sostenida con los primeros integrantes de los “Flexis” y los “Patotas”, unas de las primeras bandas formadas en las zonas, sobre las formas de participación del chavo banda, en enero de 1999.
Políticas públicas: Una propuesta…
by jovenesyolcan on Dec.22, 2008, under INVESTIGACIÓN
Por editarse…
Crítica a la ley de las y los jóvenes en Tlalpan
by jovenesyolcan on Dec.19, 2008, under INVESTIGACIÓN
El 25 de julio del 2000 es publicada la ley de las y los jóvenes del Distrito Federal, en la cual se reconoce al joven como un sujeto de derechos y obligaciones, como un actor estratégico para la transformación y el mejoramiento de la ciudad. Esta ley esta diseñada para garantizar el derecho a una vida digna, al trabajo, a la educación, a la salud, derechos sexuales y reproductivos, derecho a la cultura, a la recreación, al deporte, a fortalecer sus identidades juveniles, derecho a la integración y reinserción social, a la participación social y política, a la organización juvenil, derecho a la información, a un medio ambiente sano, derechos humanos, y también se decreta la creación del Instituto de la juventud del Distrito Federal.
Aunque la ley de las y los jóvenes incrementa el rango de edad para reconocerlos como sujetos plenos de derechos (Articulo 2: Joven sujeto de derecho cuya edad comprende a)mayor de edad de 18 a 29 años y b)menor de edad de 14 a 18 años[1]), no especifica sobre los mecanismos mediante los cuales el joven ejerce ese derecho. Se entiende que los jóvenes deberán “participar” dentro de los programas diseñados y fundamentados en dicha ley, sin embargo, no amplia el concepto de participación, en términos de que el joven goce del derecho de incidir sobre la transformación de su entorno, a través de mecanismos de participación.
Es importante ver como esta ley entiende el concepto de participación en el joven, que aunque se fundamenta en un principio democrático de igualdad, su sesgo paternalista es evidente al no incluir a los jóvenes en el diseño de las políticas públicas, de tal manera que quede plasmado en artículos o reglamentos. Vemos pues, que en su capitulo XI, artículos 36,37 y 38, referente al derecho de la plena participación social y política, se concentra su forma de entender la participación juvenil:
Artículo 36.- Todas las y los jóvenes tienen el derecho a la Participación Social y Política como forma de mejorar las condiciones de vida de los sectores juveniles.
Artículo 37.- Es responsabilidad del Gobierno apoyar, por todos los medios a su alcance, a las y los jóvenes en la realización de acciones de beneficio colectivo dentro de los espacios de identidad que ellos mismos construyan.
Artículo 38.- El Plan debe ser diseñado desde una perspectiva participativa, que promueva la participación hacia fuera y que a la vez tome en cuenta para la definición e implementación de programas y proyectos juveniles, las verdaderas aspiraciones, intereses y prioridades de las y los jóvenes de la ciudad.(1 y 2)
El artículo 36 no establece los mecanismos para hacer ejercible lo que plantea, además de que solo reconoce su impacto en el sector juvenil y no en el resto de los sectores de la sociedad. El artículo 37 no especifica los medios o las formas de apoyo, ¿es financiamiento?, ¿debemos dar por entendido que si un colectivo juvenil elabora un proyecto, y una propuesta para ejercer recurso para beneficio cultural de su comunidad, será reconocido por las instancias de manera legal? Por ultimo y el más importante, el articulo 38 nos dice que “el plan debe ser diseñado desde una perspectiva participativa, que promueva la participación hacia fuera” ¿se entiende con ello que el joven, por derecho y por reglamento, estará participando en el diseño de la políticas publicas?, ¿existe una figura o mecanismo legal que reconozca al joven en el diseño de dichos programas y proyectos?, y … ¿la participación hacia fuera es la mera incorporación a programas de gobierno, o un involucramiento real del joven en los asuntos públicos?, en todo caso debería ser hacia fuera y hacia adentro.
No cabe duda que la ley de las y los jóvenes, resulta ser un parteaguas en cuanto a derechos se refiere, derechos que deben reivindicarse para el joven como estructurales necesarios, y eso es ya significa avance democrático. Sin embargo, en términos de participación, el concepto es entendido, como la participación a lo que se construya desde las instancias de gobierno, más no desde lo que construyan los mismo jóvenes, en ese sentido mantiene, como ya dijimos, un fuerte sesgo paternalista, en el que el joven es sujeto de “apapacho” por las autoridades, dándole “palmaditas” en la espalda, sin reconocerlo como sujeto pleno de derecho y de transformación autónoma e independiente.
Aunque existe la ley que da origen al Instituto de la Juventud en el ámbito Federal, y la ley de las y los jóvenes del Distrito Federal, es en esta última en la que se notan mas avances en cuanto al reconocimiento de sujeto juvenil. Pero el desconocimiento de la misma, por parte de los mismo jóvenes es evidente en la población, eso sin contar con la falta de mecanismos para hacerla exigible.
Para terminar señalaremos que en el caso especifico de la Delegación que tratamos en el presente artículo (Tlalpan), no se ha citado nunca a los colectivos o grupos juveniles por parte de la Delegación, para la elaboración de proyectos o programas dirigidos a su mismo sector, ni siquiera se han preocupado por promover los derechos y obligaciones que plantea la ley que aquí criticamos.
Crisis institucional y falta de mecanismos de participación
Sería alarmante decir que el agotamiento de los mecanismos para la participación juvenil, entendida esta como impulsora de capacidades y habilidades que transformen el entorno social, es visible cada vez más. Las instituciones se estancan regresando a viejas prácticas para conservar el poder y el control administrativo, y se olvidan de echar a andar minimanete sus programas con fundamento en sus plataformas políticas, lo que deviene en una seria crisis institucional por falta de sensibilidad social, y un exceso de soberbia y tiranía administrativa que se mueve conforme a convicciones individuales y políticas, mas no colectivas y éticas. Las crisis son derivadas a los sujetos que se hacen cargo de ser ellos los culpables de su situación por fuera de las estructuras. Al mismo tiempo, se produce una fuerte crisis de representatividad y vaciamiento del sentido de las instituciones, desde la perspectiva del ciudadano común. Y los jóvenes aparecen como el gran problema, los políticos se plantean la dificultad de la participación política de los jóvenes.[3]
Ante estos vacíos legales que pretenden incentivar la participación juvenil, el joven ha optado por nuevas formas o maneras de asumirse como sujeto capaz de transformar su vida e incluso la historia misma; formas que carecen de un reconocimiento, por parte las políticas públicas, como órganos de discernimiento y desarrollo para la comunidad y la sociedad en general.
Una de esas maneras de rearticulación son las acciones y practicas de autoorganización, es decir, formas de agrupamientos de los propios jóvenes como frentes, comunas, colectivos, fraternidades, talleres y asociaciones, cuyo fin es luchar por ser “mirados”, escuchados y hacerse visibles para las políticas y los programas dirigidos a ellos y a ellas que tienden a excluirlos; ya sean en programas de salud, educativos, laborales, recreativos o preventivos de cualquier índole. Vale decir que las políticas publicas dirigidas al sector juvenil tienden a negar las diferencias culturales, sociales y de genero; homogeneizan a las “chavos”; los descontextualizan y son prohibicionistas; es decir, niegan la decisión de sí de los propios jóvenes con respecto a asuntos que les atañen como el consumo de drogas, el aborto, el embarazo adolescente, la vagancia y el discernir.[4]
Así vemos que las leyes y reglamentos están diseñados bajo principios democráticos, buscando la cobertura de satisfactores básicos y promoviendo la participación de los jóvenes en el diseño de sus programas.
Sin embargo estas no operan de una manera satisfactoria que coloque al joven como sujeto pleno de derecho, y como sujeto autónomo e independiente capaz de trasformar su entorno y la realidad en la que todos estamos inmersos.
Concluiremos este capitulo invitando al lector a revisar los otros artículos que van orientados al diseño de una propuesta que nace de un sueño y que muchos no perdemos la fe en verla funcionando en esta nuestra ciudad de México.
1) Véase la Ley de las y los jóvenes, publicada en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 25 de Julio de2000.
2) Ley de las y los jóvenes, publicada en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 25 de Julio de2000.
[3]Sergio Balardini, Conferencia pronunciada en el Seminario, Políticas Locales de Juventud, desarrollado en Concepción en octubre de 1999; y organizado por CIDPA Viña del Mar y el Departamento de Jóvenes de la Municipalidad de Concepción.
4) Alfredo Nateras Domínguez, Jóvenes, culturas e identidades urbanas, México, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, 2002. pp. 11-12.
Crítica formulada por miembros de la asociación Jovenes Yolcan: jovenesyolcan@hotmail.com






