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Participación juvenil en el Ajusco medio: Cambios y tranformaciones
by jovenesyolcan on Feb.18, 2009, under INVESTIGACIÓN
…me parece que la estructura patriarcal vertical esta siendo sucedida por una estructura horizontal, fraternal.
Michel Maffesoli
A lo largo de la historia de las colonias del Ajusco Medio, la participación juvenil ha sufrido diferentes cambios y transformaciones debido al conjunto de relaciones sociales internas y externas que la determinan, es decir a las “culturas parentales” como las denomina el doctor en Antropología Social por la Universidad de Barcelona, Feixa[1] al referirse a la articulación social de las culturas juveniles. Al mismo, tiempo los jóvenes han mostrado una actitud ante estos cambios y en muchas ocasiones han orientado el rumbo llevando la organización y la participación por diferentes caminos dentro de su comunidad. La presente ponencia se realizó en un marco de investigación de la participación juvenil en la historia de las colonias del Ajusco Medio, por ello intentamos resumir aspectos relevantes en el trabajo aquí presentado.
La participación de los jóvenes a su llegada al Ajusco Medio, se dio en un contexto social de lucha por los espacios para la vivienda. La gran masa de habitantes en búsqueda de un espacio para vivir estaba, a finales de los 70s, formada básicamente por personas adultas padres y madres de familia de un perfil socio-económico bajo, quienes organizaban sus tiempos en función de cumplir con un propósito único: obtener un “pedazo de tierra”.
Podemos afirmar que en los jóvenes de aquella época (Finales de los 70 y comienzos de los 80) se daba una fusión entre una situación social externa y una interna, la lucha en contra de la autoridad que por naturaleza tiene el joven por autoafirmarse como una persona autónoma e independiente, se exteriorizó de la familia hasta adquirir una magnitud social, enfocando nuevas imágenes de autoridad, como fueron el gobierno y sus aparatos de cohesión y represión. Los jóvenes ya no solo buscaban su independencia ante la familia, estaban buscando una independencia y autonomía frente al Estado quien, por principio, se oponía rotundamente a la invasión de una zona de reserva ecológica sin uso del suelo habitacional.
La estructura de la organización social predominante en la zona se sostenía básicamente por comisiones elegidas en asamblea, existían por ejemplo las siguientes comisiones: la comisión responsable de las pintas, la de la comida, la de vigilancia, la de asuntos políticos, la de boteo, etc.
En el momento en que la asamblea conformaba dichas comisiones, los jóvenes participaban en muchas de ellas, y generalmente ocupaban la comisión de pintas. Este hecho, fortaleció su identidad debido a que pintaban en una barda o manta el nombre de la organización a la cual pertenecían. Esta acción fue una constante durante las 4 décadas siguientes, ya que en los años posteriores pintarían los nombres de los grupos, colectivos, o bandas a los que pertenecerían más tarde. También ocupaban lugares en la comisión de comida, lo que le daba un grado de responsabilidad ante su comunidad, y desde luego, les daba cierta sensación de autonomía e independencia al ser los responsables de buscar el alimento para el resto de la comunidad[2].
Los jóvenes de esa época crecieron en el ámbito de la consigna de la lucha popular, rápidamente se identificaron con los grupos urbanos que abanderaban la lucha social en ese momento, como eran el Movimiento Popular Independiente y el Frente Popular Francisco Villa, entre otros. Asistían a las marchas acompañando a sus padres, cantaban canciones de protesta, asistían a las reuniones políticas de alianza con otras organizaciones y protestaban fuertemente contra el gobierno, que en ese entonces encabezaban los priistas de corte tecnocrático; en otras palabras, se asumían como los hijos de la crisis que padecían los sectores populares y periféricos de la ciudad.
Los jóvenes comenzaron a crear grupos juveniles, grupos que se convertirían en los antecedentes de las bandas, las cuales ocuparían toda la escena juvenil en la zona durante los años 80. Desde ese momento se desarrollaría en ellos una fuerte conciencia social, que los hizo reconocerse como sujetos en lucha continua determinados por condiciones precarias y de alta marginalidad. Su participación se dio en las siguientes dos vertientes: por un lado, reconociéndose campo parte de una gran familia (su comunidad), dentro de la cual contaban con obligaciones y tareas; y por otro lado, participando políticamente en el ámbito de la protesta y la oposición contra las posturas gubernamentales, bajo la consigna popular. (Ponencia completa en contactos o a los siguientes datos)
Edgar Villar del Prado
Ajusco Medio, Tlalpan DF 23 de marzo del 2009
Teléfono: 56301788. Correo electrónico: edgvi2004@hotmail.com
[1] Feixa define las “culturas parentales” como “…las grandes redes culturales, definidas fundamentalmente por identidades étnicas y de clase, en el seno de las cuales se desarrollan las culturas juveniles, que constituyen subconjuntos. Refiere las normas de conducta y valores vigentes en el medio social de origen de los jóvenes. Pero no se limita a la relación directa entre “padres” e “hijos”, sino a un conjunto más amplio de interacciones cotidianas entre miembros de generaciones diferentes, en el seno de la familia, el vecindario, la escuela local, las redes de amistad, las entidades asociativas, etc. Mediante la socialización primaria, el joven interioriza elementos culturales básicos (uso de la lengua, roles, sexuales, formas de sociabilidad, comportamiento no verbal, criterios estéticos, criterios de adscripción étnica, etc.) que luego utiliza en la elaboración de estilos propios.” Carles Feixa Pámpols, De Jóvenes, Bandas y Tribus, Barcelona España, Ariel, 1962, p. 86.
[2] Entrevista sostenida con los primeros integrantes de los “Flexis” y los “Patotas”, unas de las primeras bandas formadas en las zonas, sobre las formas de participación del chavo banda, en enero de 1999.






